Es músico, compositor y productor, una figura clave de la canción popular española desde la Transición hasta comienzos del siglo XXI. Su nombre está indisolublemente ligado al de Joaquín Sabina, con quien formó uno de los tándems creativos más fecundos de la música en castellano, aunque su trayectoria excede ampliamente ese vínculo y lo sitúa como un actor central de la cultura musical urbana de la democracia española.
Autodidacta, comenzó a tocar la guitarra desde muy joven y pronto se integró en los circuitos musicales madrileños de finales de los años setenta, en plena eclosión de la contracultura y la Movida. A comienzos de los ochenta conoció a Joaquín Sabina, con quien inició una colaboración artística que se prolongó durante casi cuatro décadas. Varona fue coautor de algunas de las canciones más emblemáticas del cancionero español contemporáneo, participando en discos fundamentales como Hotel, dulce hotel, Física y química, 19 días y 500 noches o Vinagre y rosas. Su aportación no se limitó a la composición: fue guitarrista habitual en directo, arreglista, director musical y productor, convirtiéndose en una pieza esencial del “sonido Sabina”.
Más allá de Sabina, Pancho Varona ha desarrollado una carrera propia y colaboraciones muy diversas. Ha trabajado con artistas como Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos, Estopa, Luz Casal, Manolo Tena o Pasión Vega, y ha participado en proyectos colectivos ligados a la canción de autor, el rock urbano y la música popular de raíz literaria. Su estilo combina influencias del folk, el rock anglosajón y la tradición de la canción narrativa, con una especial atención al texto y a la estructura melódica al servicio de la palabra.
Varona también ha cultivado una faceta solista más visible a partir de la década de 2010. Sus discos Solo, Punto y seguido o La sonrisa de la luna reflejan una voz propia, más íntima y reflexiva, donde el autor se sitúa en primer plano como narrador de experiencias generacionales, afectivas y políticas. En esta etapa ha reforzado su presencia en formatos acústicos, recitales comentados y encuentros con el público, subrayando la dimensión artesanal del oficio musical.
En el plano cultural, Pancho Varona representa una generación de músicos que acompañaron la normalización democrática española, dando banda sonora a los cambios sociales, a la bohemia urbana y a las contradicciones de la modernidad tardía. Sus canciones —a menudo irónicas, melancólicas o desencantadas— dialogan con la tradición literaria española y latinoamericana, incorporando referencias poéticas, humor ácido y una mirada crítica sobre el amor, el poder y el paso del tiempo.