
Gorka Landaburu Illarramendi
Periodista
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Gorka Landaburu Illarramendi (París, 11 de octubre de 1951) es periodista y una de las voces más reconocibles en el debate público sobre terrorismo, memoria y democracia en el País Vasco. Hijo de Francisco Javier de Landaburu, diputado del PNV en la Segunda República y vicepresidente del Gobierno vasco en el exilio, nació y creció en París en el entorno de la diáspora vasca antifranquista, donde estudió Periodismo.
Regresó al País Vasco en 1972. En su juventud se movió en los ambientes del nacionalismo radical y, según algunas fuentes, formó parte de ETA (VI Asamblea) hasta mediados de los años setenta, antes de reorientar su trayectoria hacia el periodismo y una defensa explícita de las vías democráticas. A partir de entonces desarrolló una carrera profesional a caballo entre Francia y España: trabajó en Radio France y, ya en España, fue corresponsal de Canal Sur en el País Vasco y colaborador de Luis del Olmo en Las mañanas de Onda Cero.
Landaburu ha estado vinculado especialmente al semanario Cambio 16: ha sido director, director de Relaciones Institucionales y vicepresidente del consejo editorial, y también director de la revista en euskera Aldaketa Hamasei. Desde estas posiciones ha combinado el análisis político con una reflexión constante sobre el terrorismo y el final de ETA.
Su compromiso democrático se tradujo asimismo en su militancia en el PSE–PSOE desde los años noventa.
El 15 de mayo de 2001 sufrió un atentado de ETA: un paquete-bomba enviado a su domicilio de Zarautz explotó cuando lo abría. La carga —unos 150 gramos de Titadyne— le causó graves heridas en la cara y el abdomen y la amputación parcial de los dedos de ambas manos. Años después, en el juicio contra los presuntos autores, insistió en que los terroristas habían logrado dañarle físicamente, pero no silenciarle, frase que se ha convertido en emblema de su resistencia cívica.
Desde entonces ha sido una figura central en el movimiento de víctimas: es miembro de la Fundación Víctimas del Terrorismo y ha participado en asociaciones y foros que trabajan por un relato crítico de la violencia y por la paz en el País Vasco.
Habitual en tertulias de radio y televisión y en actos educativos, subraya la importancia de la memoria y la necesidad de deslegitimar cualquier forma de totalitarismo, ya sea el franquismo o el terrorismo nacionalista. En los últimos años, sus intervenciones públicas ponen el acento en el relevo generacional del periodismo y en la responsabilidad de transmitir a los jóvenes la memoria de la violencia y el valor de la convivencia democrática.