Es dibujante, artista visual y uno de los humoristas gráficos más influyentes de la España contemporánea. Su obra, desarrollada a lo largo de más de cinco décadas, se caracteriza por una mirada radicalmente crítica sobre el poder, el lenguaje político, la economía y las derivas morales de la modernidad, convirtiendo la viñeta en un espacio de reflexión ética y filosófica.
Formado en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, Rábago inició su trayectoria en los años setenta bajo el seudónimo OPS, publicando en revistas como Hermano Lobo, Triunfo o Cuadernos para el Diálogo. Aquella primera etapa, marcada por el tardofranquismo, se caracterizó por un humor oscuro, inquietante y cargado de simbolismo, donde la crítica al autoritarismo, la alienación y la violencia estructural adoptaba formas casi expresionistas. OPS fue, en ese contexto, una de las voces más singulares y corrosivas del humor gráfico español.
A comienzos de los años ochenta adoptó definitivamente el seudónimo El Roto, con el que ha publicado de manera ininterrumpida en El País desde 1981. Sus viñetas diarias se han convertido en una referencia central del debate público español. A diferencia del humor político clásico, El Roto no busca la caricatura personal ni el chiste inmediato, sino la desarticulación del discurso dominante: una frase mínima, casi sentenciosa, acompañada de una imagen austera, sirve para revelar contradicciones, abusos de poder y trampas del lenguaje. Su estilo sobrio y su economía de medios refuerzan el impacto conceptual de cada viñeta.
El núcleo de su obra gira en torno a la crítica de las ideologías naturalizadas: el mercado, el progreso, la seguridad, la identidad o la democracia vaciada de contenido. El Roto ha sido especialmente incisivo en el análisis visual del neoliberalismo, la desigualdad, la precariedad y la deshumanización producida por la lógica económica. Durante la crisis de 2008 y sus consecuencias sociales, sus viñetas alcanzaron una notable resonancia pública, funcionando como una forma de pedagogía crítica accesible y contundente.
Paralelamente a su trabajo periodístico, Andrés Rábago ha desarrollado una obra artística más amplia en pintura y dibujo, expuesta en museos y galerías nacionales e internacionales. En esta faceta recupera y amplía los universos simbólicos ya presentes en OPS y El Roto: figuras desarraigadas, paisajes morales devastados, cuerpos sometidos y silencios elocuentes. Esta producción plástica refuerza la dimensión filosófica de su trabajo gráfico y lo sitúa en diálogo con tradiciones artísticas críticas del siglo XX.
A lo largo de su carrera ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Ilustración (2012), el Premio Ortega y Gasset a la Trayectoria Profesional (2016) y el Premio Nacional de Periodismo Gráfico. Estos galardones reconocen no sólo la calidad formal de su obra, sino su contribución sostenida a la cultura democrática.