Es una de las periodistas más influyentes del periodismo internacional español y un referente de la información exterior en la radiotelevisión pública. Su trayectoria, ligada durante décadas a RTVE, se caracteriza por una mirada global, una atención constante a los contextos históricos y culturales y una defensa firme del periodismo como servicio público.
Licenciada en Derecho y en Periodismo por la Universidad de Barcelona, Calaf completó estudios de Ciencias Políticas en la Universidad de California (Los Ángeles), formación que marcó su aproximación analítica a la información internacional. Ingresó en RTVE a comienzos de los años setenta y muy pronto se especializó en información exterior, en un momento en que el periodismo español empezaba a abrirse al mundo tras décadas de aislamiento.
A lo largo de su carrera fue corresponsal en algunos de los destinos más complejos y decisivos del mapa internacional: Estados Unidos, la Unión Europea (Bruselas), Rusia (Moscú), Asia-Pacífico (Hong Kong y Pekín), América Latina y África. Desde estas corresponsalías cubrió procesos de enorme trascendencia histórica, como la caída del bloque soviético, la transformación de China, los conflictos del sudeste asiático, las transiciones latinoamericanas o las crisis humanitarias africanas. Su trabajo se distinguió por huir del exotismo y del enfoque episódico, apostando por explicar los procesos estructurales, las desigualdades globales y las consecuencias humanas de la política internacional.
Calaf desarrolló un estilo propio, reconocible por su sobriedad, claridad expositiva y capacidad para contextualizar. Frente a un periodismo centrado en la inmediatez o el impacto visual, defendió una narrativa pausada, atenta a las voces locales y crítica con los estereotipos occidentales sobre el llamado “Sur global”. Esa perspectiva la convirtió en una de las principales divulgadoras en España de debates sobre globalización, colonialismo, desarrollo y relaciones Norte-Sur.
Tras su jubilación formal de RTVE, lejos de retirarse del espacio público, intensificó su labor como conferenciante, ensayista y formadora. Ha participado en cursos universitarios, seminarios de periodismo y programas de educación mediática, especialmente dirigidos a jóvenes, insistiendo en la importancia de la ética periodística, la independencia informativa y la alfabetización mediática en un contexto de desinformación y posverdad. En sus libros y charlas ha reflexionado sobre el deterioro del ecosistema informativo, la precarización del oficio y los riesgos de la banalización de la información internacional.
Reconocida con numerosos premios —entre ellos el Ondas, el Premio Nacional de Periodismo Cultural, el Premio Cirilo Rodríguez a la Trayectoria Profesional o el Premio Internacional de Periodismo Manuel Alcántara—, Rosa María Calaf representa una generación de corresponsales que entendieron el periodismo como mediación cultural y responsabilidad cívica.